Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

VocationsEste 22 de abril, Domingo del Buen Pastor, la Iglesia celebra la 55° Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. En su mensaje para esta jornada mundial, el Santo Padre nos recuerda que “nuestra vida y nuestra presencia en el mundo son fruto de una vocación divina”.

En sus palabras, el Pontífice explicó que “en la diversidad y la especificidad de cada vocación, personal y eclesial, se necesita escuchar, discernir y vivir esta Palabra que nos llama desde lo alto y que, a la vez nos permite hacer fructificar nuestros talentos, nos hace instrumentos de salvación en el mundo, y nos orienta a la plena felicidad”.

A continuación, algunos extractos del mensaje del Papa Francisco:

Escuchar:  “La llamada del Señor —cabe decir— no es tan evidente como todo aquello que podemos oír, ver o tocar en nuestra experiencia cotidiana. Dios viene de modo silencioso y discreto, sin imponerse a nuestra libertad. Es necesario entonces prepararse para escuchar con profundidad su Palabra, prestar atención a los detalles de nuestra vida diaria, aprender a leer los acontecimientos con los ojos de la fe, y mantenerse abiertos a las sorpresas del Espíritu.

Discernir: “También hoy tenemos mucha necesidad del discernimiento y de la profecía; de superar las tentaciones de la ideología y del fatalismo y descubrir, en la relación con el Señor, los lugares, los instrumentos y las situaciones a través de las cuales él nos llama. Todo cristiano debería desarrollar la capacidad de «leer desde dentro» la vida e intuir hacia dónde y qué es lo que el Señor le pide para ser continuador de su misión.

Vivir: “La alegría del Evangelio, que nos abre al encuentro con Dios y con los hermanos, no puede esperar nuestras lentitudes y desidias; no llega a nosotros si permanecemos asomados a la ventana, con la excusa de esperar siempre un tiempo más adecuado; tampoco se realiza en nosotros si no asumimos hoy mismo el riesgo de hacer una elección. ¡La vocación es hoy! ¡La misión cristiana es para el presente! Y cada uno de nosotros está llamado —a la vida laical, en el matrimonio; a la sacerdotal, en el ministerio ordenado, o a la de especial consagración— a convertirse en testigo del Señor, aquí y ahora.

El Señor sigue llamando hoy para que le sigan. No podemos esperar a ser perfectos para responder con nuestro generoso «aquí estoy», ni asustarnos de nuestros límites y de nuestros pecados, sino escuchar su voz con corazón abierto, discernir nuestra misión personal en la Iglesia y en el mundo, y vivirla en el hoy que Dios nos da.

María Santísima, la joven muchacha de periferia que escuchó, acogió y vivió la Palabra de Dios hecha carne, nos proteja y nos acompañe siempre en nuestro camino. Amén.

Fuente: ACI Prensa  Puedes Leer el Texto Completo del Mensaje del Papa Francisco Aqui